El testimonio de los habitantes de Wuhan durante el cierre por la pandemia que revela el control estatal del régimen de Xi Jinping

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«CoroNación¨, el documental del artista opositor Ai Weiwei, fue rodado por testigos directos de la cuarentena estricta que encerró a 11 millones de personas en la ciudad donde se inició el brote de covid-19

Ai Weiwei dirigió y produjo de forma remota la película desde Cambridge, Reino Unido donde vive actualmente. Vivió varios años en Berlín, donde llegó escapando del régimen comunista chino luego de haber sido arrestado reiteradas veces, la última en el 2015, debido a sus permanentes denuncias y críticas a través de sus obras y filmaciones contra el gobierno comunista. Su documental “Sichuan”, del año 2008, le valió nuevamente el encierro al denunciar las mentiras y falencias del régimen en su respuesta al fatídico terremoto acaecido en esa ciudad. “CoroNación” fue realizada por ciudadanos comunes que viven en Wuhan que le enviaban cada noche lo que grababan. Fue filmado en absoluto secreto y todos temían ser descubiertos por el gobierno y que les capturaran el material.

El 1 de diciembre de 2019, se identificó al primer paciente con síntomas de Covid-19 en Wuhan. Los funcionarios chinos negaron repetidamente que la transmisión de persona a persona fuera posible, ocultaron el número de pacientes diagnosticados y castigaron al personal médico por revelar información sobre la epidemia. El 23 de enero de este año, Wuhan fue sometida a un bloqueo total de la ciudad. Nadie podía entrar ni dejar la ciudad. Muchos ciudadanos habían partido como todos los años a visitar a sus familiares en otras ciudades con motivo al festejo del año nuevo chino. Algunos lograron volver con permisos especiales. Otros tuvieron que esperar a reencontrarse con las cenizas de algún familiar al 8 de abril, día en que las fronteras de la ciudad reabrieron. Covid-19 se ha convertido en una pandemia mundial, con más de 38 millones de personas infectadas y habiendo superado el millón de muertes.

“Coronación” examina el espectro político del control estatal chino desde el primer hasta el último día del cierre de Wuhan. El documental registra la respuesta militarizada brutalmente eficiente del estado para controlar el virus. Se erigieron extensos hospitales de campaña de emergencia en cuestión de días, 40.000 trabajadores médicos fueron trasladados en autobús desde toda China y los residentes de la ciudad fueron recluidos en sus hogares.El artista Ai Weiwei en Berlín, donde residió tras escapar de China (REUTERS/Hannibal Hanschke)

La película nos lleva al corazón de estos hospitales temporales y sus unidades de cuidados intensivos (UCI), mostrando todo el proceso de diagnóstico y tratamiento. Los pacientes y sus familias son entrevistados, reflejando sus pensamientos sobre la pandemia y expresando enojo y confusión por la insensible restricción de sus libertades por parte del estado y la escasa información. Nos lleva a recorrer también la vida privada de las personas que viven bajo el encierro: una pareja intenta regresar a su hogar en Wuhan, un mensajero entrega lo esencial a los residentes que no pueden salir de su comunidad, un trabajador de la construcción de emergencia atrapado en el limbo se ve obligado a vivir en su automóvil ya que ha finalizado su trabajo pero no puede regresar a su ciudad y se niega a vivir en un refugio.

Quizás el mejor diálogo sea el de una mujer mayor, que ocupó un alto cargo dentro del partido, y su hijo que debaten sobre la función de los medios de comunicación y la respuesta del partido al brote. Allí se vislumbra claramente el pensamiento distinto entre el estatus quo antiguo y el pensamiento más moderno anhelando mayores libertades. Pacientes en un hospital que no saben por que están retenidos si no tienen síntomas y un hijo afligido que navega por la burocracia para poder recuperar las cenizas de su padre. El documental muestra el impactante acto de jura de Lealtad al partido comunista que realizan millones de jóvenes año a año. Hoy son 90 millones los afiliados al Partido Comunista.El momento de la jura de fidelidad al Partido Comunista

El documental comienza con una imagen en blanco y negro de una gigantesca estación de tren sin ningún tipo de movimiento, completamente desolada. Luego aparecen los colores y sonidos de ambulancia y un hospital con gente que corre por los pasillos con los médicos enfundados con sus trajes de cuasi astronautas para evitar el contagio. Un auto con una pareja que intenta ingresar en Wuhan con un permiso, para en una estación de servicio en plena nevada y se ve imposibilitada de cargar nafta para llegar a destino ya que hasta el combustible se ha congelado. Quien está a cargo de la estación llama aterrada a la policía quien viene a hacer el control y tomarles la fiebre previa investigación y pedido de permisos. Las máscaras, los termómetros y lavados de manos abundan. Hay una escena donde a través de un baile les enseñan una técnica de profundo lavado de manos dentro de un sanatorio o refugio ambulante.

Un diálogo significativo es aquel que ocurre en el interior de un departamento entre madre e hijo. El mismo refleja un cambio generacional del pensamiento único. La madre ha ocupado un alto cargo dentro de una esfera del partido de los trabajadores y quiere adoctrinar a su hijo cuya mentalidad es más moderna y abierta producto del uso de los medios sociales y una mayor conexión con el mundo exterior. Mientras la madre hace una defensa a ultranzas del accionar del gobierno, su hijo hace una crítica al encierro. De fondo el televisor transmite el canal CCTV, controlado por el gobierno, que muestra las desgracias y cantidad de muertes ocurridas al momento en Estados Unidos marcando su mal manejo de la pandemia y dejando al descubierto la rivalidad con aquel país. La mujer hace una interesante correlación entre las hormigas que mueren producto de un insecticida con las muertes por coronavirus. Una hormiga que es infectada con insecticida vuelve a su colonia y mata a las demás, el insecticida es biológico. La mujer dice que esto sería lo mismo que está pasando entre los humanos, que es una transmisión de biotoxinas.

A través de este diálogo nos enteramos que cuatro líderes han sido reemplazados en Wuhan entre ellos, el secretario del partido y el gobernador.

El alcalde de Shanghai se ha convertido en el nuevo gobernador de Wuhan por decisión del Partido Comunista y su presidente Xi Jinping.Las calles de Wuhan, vacías en enero (Reuters)

“El poder político surge del cañón de un arma. Si alguien controla el cañón de una pistola, puede usarlo para echar a los jefes de gobierno y tomar el poder. Pero esto no sucederá en China. Como dijo Mao Zedong hace mucho tiempo, el partido controla el arma, y nunca se debe permitir que el arma controle al partido. Los militares solo pueden seguir las órdenes del Partido”, señala la anciana dejando claro el pensamiento que predomina producto del lavado de cerebros a través de la propaganda.

La mujer habla de su antiguo trabajo donde era una de las líderes de su sindicato y define la buena gestión como finalizar el trabajo en tiempo cumpliendo con las demandas y regulaciones del sindicato. El «merito «es la cualidad fundamental requerida y premiada para asegurar el éxito. La mujer saca y despliega todos los premios recibidos de mano del gobierno.

El documental muestra la reapertura de Wuhan el 8 de abril.

El canal de noticias informa los procedimientos a seguir dictados por el gobierno. El bloqueo ha terminado, con lo que a partir de ese momento el gobierno obliga a que cada uno que se enferme se haga cargo de los gastos médicos. El que se infecte, tendrá que volver aislarse durante 14 días y pagar este costo también. Los gastos médicos rondan los 1400 dólares y el autoaislamiento cuesta otro tanto con lo cual infectarse costará mucho a cada bolsillo. ¿Quienes podrán afrontarlo y declararse enfermos?

El hijo describe el método de escaneo del código de su teléfono móvil cada vez que utiliza el transporte público. Es un código de salud con geolocalización que es parte del teléfono inteligente con lo cual si alguien en el autobús o tren se enferma, el gobierno puede localizar quiénes más estaban en ese mismo vehículo obligándolos a aislarse durante 14 días estén o no infectados. Una vez que escanean su código, el gobierno accederá a toda su información personal.(AFP)

Un momento épico es la jura para la afiliación al Partido Comunista.

Una gran bandera china cubre la pared de fondo, donde un regimiento de jóvenes jurará lealtad mientras una mujer con barbijo oficia de maestro de ceremonias. Deben cerrar el puño y elevar el codo a la altura del hombro para iniciar el juramento. Comenzarán su período de prueba como miembros del Partido una vez que su oficina local celebre una reunión de confirmación.

«Juro que es mi voluntad unirme al Partido Comunista Chino. Juro defender el programa del Partido y observar la disciplina del Partido. Juro salvaguardar los secretos del Partido. Juro ser fiel al Partido y trabajar con diligencia. Juro luchar por el comunismo mientras viva. «

En otra escena, pacientes en un hospital protestan ya que se han hecho la prueba de ácido nucleico y la TC cinco veces, los resultados fueron todos iguales, nadie asume ninguna responsabilidad y no dicen la verdad. De una forma u otra, simplemente escriben “infección viral”, lo que significa que todos están infectados con el virus. Hacen las pruebas de virus por las tardes. Lo prueban una y otra vez. Los resultados son todos iguales. Todos marcados con la infección viral. Llevan un mes encerrados en el hospital y creen que el motivo es tener más pacientes para así bajar la tasa de mortalidad.

Una mujer denuncia la ineficiencia con el resultado de la muerte de su suegro a quien la prueba de ácido nucleico le dio negativo pero el CT dio positivo. El hospital no quiso admitirlo. Señala que fue asesinado por la mala gestión del gobierno y dice haber infinidad de casos como el de ellos. Muchos otros ni siquiera pudieron hacerse las pruebas a tiempo. Murieron por tratamiento insuficiente. Es posible que ni siquiera figuren como víctimas del coronavirus.

El documental termina con una tremenda escena de deshumanización y despersonalización que muestra la crudeza de un oficial entregando una urna de madera con las cenizas de su familiares envuelta en una tela roja. A su lado, otro golpea una bolsa plástica con el nombre de otro fallecido escrito en marcador negro. Aplasta las nuevas cenizas del muerto contra la mesa para reducirlas y que entren en la urna.

China ha asumido el estatus de superpotencia en el escenario global, pero sigue siendo poco entendida por otras naciones. A través del lente de la pandemia, “Coronación” describe claramente la máquina china de control social y gestión de crisis, a través de la vigilancia, el lavado de cerebro ideológico y la determinación implacable de controlar todos los aspectos de la sociedad.

La película muestra los cambios que se produjeron en una ciudad y en el espacio individual bajo el impacto del virus; ilustra el valor de la vida individual en el entorno político, reflejando las dificultades que enfrentamos como individuos y países en el contexto de la globalización. En última instancia, el resultado es una sociedad que carece de confianza, transparencia y respeto por la humanidad. A pesar de la impresionante escala y velocidad del cierre de Wuhan, el artista nos enfrenta a una pregunta más existencial: ¿puede la civilización sobrevivir sin humanidad? ¿Pueden las naciones depender unas de otras sin transparencia o confianza?