Sostienen que nuestro país subsidió el desarrollo industrial del Brasil

ECONOMIA

Por Ramón Casco Carreras

“Subsidiamos el desarrollo económico, industrial del Brasil con la energía paraguaya, que se fue a precio de banana, en comparación con los mismos precios de mercado que ofrecería Brasil”, señaló el investigador paraguayo-norteamericano, Miguel Carter a ABC. Esta noche, en el Teatro de las Américas, con el título “Itaipú, la riqueza energética perdida del Paraguay”, expone las conclusiones de su investigación de esta arista de Itaipú.

La exposición del Dr. Miguel Carter arrancará las 19, según confirmaron los organizadores, la Asociación Paraguaya de Profesionales graduados en los EE.UU. (APPG), en el Teatro de las Américas del Centro Cultural Paraguayo-Americano (José Berges 297).

Con precio de bananas, porque según adelantó Carter en su entrevista con ABC, en el lapso comprendido entre 1985 y 2016, nuestro país recibió del Brasil US$ 4,3 mil millones (indexados a valores de 2016), en concepto de compensación por energía cedida.

Para que el público capte la real dimensión de esta cantidad, Carter, mediante las investigaciones que hizo en Brasil, concluyó que si a la energía paraguaya cedida se le aplicaba en el lapso de referencia los precios del mercado mayorista, nuestro país hubiera recibido US$ 36,9 mil millones.

Si hubiesen aplicado los precios de largo plazo de las hidroeléctricas, US$ 50,2 mil millones; US$ 50,2 mil millones si a la energía paraguaya en Itaipú se le aplicaba las cotizaciones vigentes en el mercado industrial o US$ 56,2 mil millones si hubieran tenido en cuenta su equivalencia con los precios del barril de petróleo y US$ 99,1 mil millones según los valores de la categoría residencial.

Con intenciones didácticas y para facilitar la comprensión de nuestros lectores, el investigador paraguayo-norteamericano calculó el promedio de estas sumas: US$ 57,7 mil millones y trabajó con el mismo inclusive para calcular el impacto de las perdidas paraguayas en su PIB.

La investigación de Carter, cuyas conclusiones expondrá esta noche, incluso gráficamente, en el Teatro de las Américas, no se limitó a calcular los ingresos perdidos por nuestro país durante 31 años, también “el efecto potencial” de esos ingresos perdidos en el PIB de nuestro país.

Explicó que en su investigación utilizó el método “Jeffrey Sachs”, con cuyos economistas mantuvo frecuentes consultas, documentos oficiales, como las RCA del Consejo de Administración de Itaipú, o de la ANEEL del Brasil. Añadió que utilizó fórmulas, coeficientes, etc., utilizados por el FMI y el propio BCP.

Con relación al “potencial impacto” en el PIB paraguayo, dijo que, fácilmente, entre 1985 y el 2016 “se hubiera duplicado el gasto del presupuesto en salud, también el de educación y nos hubiera sobrado US$ 24 mil millones”.

Con esa cifra el Paraguay ya hubiera sido del primer mundo, con todas las carreteras, puentes, con todo lo que se hubiera podido hacerse, y no ahora, se hubiera hecho en la década de los 80, 90 para acá. Hubiéramos tenido otra historia, el país hubiera sido otro. Los números lo dicen, son estimaciones, pero están todos bien fundamentados, no son arbitrarios”, agregó.

“Cuando llegué a estas conclusiones pensé en toda la gente que pudo haber sobrevivido, que falleció porque no tenía medicina o no había equipos, en los quebrantos familiares porque no hubo suficiente dinero para salud, en las escuelas desechas, precarias. En los maestros campesinos que trabajan voluntariamente esperando que algún día les integren con un salario, como maestros oficiales del MEC. Tanta gente sufrió, se sacrificó. Hubiéramos tenido recursos para todo eso, hubiera sido otro el bienestar, la calidad de educación que hubiéramos ofrecido a generaciones de paraguayos, sobre todo a la generación del bono demográfico. Esto tiene nombre y apellido: Tratado de Itaipú”, destacó.

Qué podemos hacer los paraguayos de cara al 2023, le preguntamos ante tan categórica conclusión, pregunto con marcados ribetes de preocupación debido a la escasa relevancia que tiene, inclusive en las actuales campañas electorales.

“Ahora no hay condiciones para anular el Tratado o lo que fuera, hay que renegociar en el 2023, pero hay que generar un clima, calor popular detrás de las negociaciones. Los argumentos no deben ser puramente técnico-jurídicos, también hay que generar argumentos sobre lo que pasó, con un tratado firmado por dos dictaduras, que se hizo herméticamente, sin la menor transparencia, con poquísimo tiempo para discutir… Hay condiciones para decir que acá hubo una lesión a los intereses históricos del Paraguay”, concluyó.

Trayectoria del investigador

Miguel Carter es licenciado en ciencia política y estudios latinoamericanos por la University of Minnesota, doctor en ciencia política por la Columbia University de Nueva York, con estudios de pos doctorado en la University of Oxford como fellow del Centre for Brazilian Studies y St. Antony’s College. Actualmente es director del Centro para la Democracia, la Creatividad y la Inclusión Social (DEMOS), un nuevo espacio para la investigación científica y promoción ciudadana con actividades en nuestro país, Bolivia y Guinea-Bissau. Entre sus obras se mencionan Más allá de los Escándalos: El cambiante contexto de la corrupción en América Latina. El papel de la iglesia en la caída de Stroessner, etc.

rcasco@abc.com.py

Fuente: ABC

Comente con Facebook

Deja un comentario