Supresión de bocaditos y viajes genera cero simpatía en diputados

El plan de ajuste de cinturones anunciado por el nuevo presidente del Senado (y del Parlamento) Blas Llano, no goza de simpatías en la cámara de diputados.

Y el portavoz de los “no simpatizantes” de la política de austeridad de Llano, no surgió del bando colorado, sino del propio PLRA, signo al cual pertenece el titular del Congreso.

“El Parlamento tiene 3 presupuestos. El senador Blas Llano no puede involucrarse en el presupuesto de Diputados. Los recortes presupuestarios dispuestos deben ser estudiados en las comisiones de presupuesto primero” , declaró el diputado liberal Amado Florentín a la 780.

La “trancada” de Florentín a los recortes previstos por Llano, no es sino la punta del ovillo en cuanto a oposición a cambiar el actual hábito de gastos que se verifica en las dos cámaras del Parlamento.

Según el listado de recortes de gastos superfluos del nuevo titular del Poder Legislativo , los recortes van desde supresión de viajes infructuosos al exterior e interior (lo cual conlleva jugosos viáticos), reducción al mínimo necesario del servicio de catering (bocaditos, almuerzos y cenas “protocolares”, etc), hasta el uso de cupos de combustibles, llegando inclusive a la prohibición de utilizar a discresión los teléfonos para llamadas a líneas celulares y a las bajas.

La oposición de diputados al ajuste de cinturón propuesto por el jefe de la nueva directiva parlamentaria, promete desatar una “guerra” interna.

Pero la decisión de Llano, según se da a entender, obedece a una política de “lavada de cara” de una administración liberal, enturbiada durante el gobierno de Federico Franco, con oleadas de casos de corrupción que implicó a varios popes del PLRA.