Confirman la condena para Ninfa Morales a 22 años de cárcel

Tenía “razones” para matar

Por Gladys Villalba, Corresponsal

LUQUE. Tras confirmarse la condena para Ninfa Morales a 22 años de cárcel y de Juan Carlos Vergara a 2 años y 11 meses, por el asesinado de Verónica Gariazu, su madre no quedó conforme con el fallo y adujo que Morales tenía razones para cometer el crimen.

 A casi tres años del crimen, el Tribunal de Sentencia conformado por los jueces Liliana Flores Negri (presidente), Hugo Villasanti y Alicia Orrego, condenó a Ninfa Morales a 22 años de prisión por el asesinato de la funcionaria judicial ocurrido en el 2014.

El caso fue caratulado como homicidio doloso y durante el testimonio de la mayoría de los 69 testigos que se presentaron a lo largo del juicio, la hipótesis “pasional” cobró fuerza, versión tomada como causa del crimen. Según lo manifestado por el tribunal, quedó comprobado que entre Verónica y Ninfa, existía algo más que una simple “amistad”.

A casi tres años del fatídico hecho que conmocionó a la comunidad luqueña, quedó comprobado que Ninfa Morales (31), quien se encuentra privada de su libertad desde hace dos años siete meses y amiga de la víctima, tenía “razones suficientes” para acabar con la vida de Verónica. El tribunal, presidido por la abogada Liliana Flores Negri, mencionó que en base a todos los testimonios, quedó demostrada la relación que existía entre Gariazú y Morales. Además agregó, que las pruebas presentadas en contra de la acusada fueron “abrumadoras”.

CRIMEN PASIONAL

Entre los fundamentos presentados por los jueces, citaron que Morales actuó por la “rabia” y la “frustración”, que le producía varias circunstancias relacionadas a María Verónica de 29 años, como por ejemplo su pretensión amorosa con la misma y el tener que compartirla no solamente con su pareja sentimental en aquel entonces, sino también, con su jefe el concejal Rodrigo Blanco, ya que aparentemente el edil sostenía un romance con Gariazú.

También, la abogada refirió que existía “envidia” por parte de la victimaria, debido a Verónica ocupaba un puesto “privilegiado”, siendo la mano derecha del líder del movimiento liberal en el 2014, el abogado Rodrigo Blanco, hijo del ministro de la Corte Sindulfo Blanco.

“Todos querían el puesto que Verónica tenía. Ella manejaba toda la vida del doctor Rodrigo Blanco, toda su agenda. Era la encargada de atender todas las llamadas de todos sus negocios sucios y limpios de la familia Blanco”, había declarado Ninfa Morales.

La jueza Liliana Flores, dando lectura a la sentencia, mencionó que, “quedó demostrado que Ninfa Morales pretendía a Verónica Gariazu. La víctima obtenía ventajas de la relación, ya que Ninfa la consentía en todo momento.

La defensa de Morales había señalado que la misma no tenía los medios económicos para cumplir todos los caprichos de Verónica, y que esto provenían de Rodrigo Blanco, tanto el dinero como los obsequios que varios testigos señalaron.

Sin embargo esto no tiene mucho sentido puesto que Verónica era la mano derecha de Rodrigo Blanco, pasaba mucho tiempo con él. Por tanto no tiene lógica que justamente Ninfa sea la elegida como nexo para hacerle llegar el dinero u otras cosas”, expresó la titular del tribunal.

NINFA PLANEÓ EL HOMICIDIO

También indicó que existieron varias incoherencias en las declaraciones de Morales, debido a que todas las pruebas la sindican en el lugar del hecho. “Este tribunal está convencido que la persona que fue con Verónica Gariazu hasta el costado de la cancha del club Rubio Ñu, que fue munida con un arma de fuego, con guantes y que le disparó tres tiros y acabó con la vida de la misma, fue Ninfa Morales. Todos los indicios la ubican a ella en el lugar”, ratificó la jueza.

Finalizando su sentencia respecto a la principal sospechosa y hoy condenada, señaló nuevamente que la acusada tenía razones para cometer el hecho.

Dijo que Morales obró con alevosía, ya que se aprovechó de la confianza hacía su persona por parte de Verónica y preparó el escenario con mucha anticipación para que la víctima se dirigiese con ella hasta el lugar donde la mataría.

“La condujo en lugar bastante inhóspito donde probablemente los ruidos de los disparos no se podrían escuchar o ella no podía tener fácilmente acceso a una ayuda. El primer disparo en la zona mamaria, no sería mortal si es que Ninfa Morales desistía de su objetivo de matar a María Verónica y se arrepentía en ese momento y buscaba ayuda. Sin embargo, decidió rematarla con dos disparos en la cabeza, para asegurar que la misma no quede con vida”, detalló.

Ninfa Morales fue codenada acorde a lo estipulado en el Artículo N° 105 del Código Penal, inciso primero y segundo numeral cuatro.

EL GUARDIA

En cuanto a Juan Carlos Vergara (45), condenado a 2 años, 11 meses de pena privativa de libertad, el tribunal de Sentencia, lo juzgó acorde al Artículo N° 292 del Código Penal, en su inciso primero que señala “Frustración de la persecución y ejecución penal”, lo cual significa que el mismo, a sabiendas de lo ocurrido, ocultó por temor las evidencias y protegió a Ninfa Morales ante un hecho punible.

Sin bien el Ministerio Público consideró que el acusado actuó como cómplice del hecho, la jueza Liliana Flores Negri, sostuvo que Vergara formaba parte del plan orquestado por Ninfa Morales, con el fin de involucarlo en el homicidio de Verónica Gariazu.

“Su conducta es reprochable, porque al estar ya al tanto de que una persona había muerto, igualmente decidió callar y por ese silencio evitó que Morales sea procesada desde un principio. Juan Carlos Vergara, obró de esa manera por dos razones; por temor a verse implicado en el hecho y también, de alguna manera, por el deseo de proteger a la hija de su patrón y compadre, ya que el papá de Ninfa es el padrino de uno de sus hijos. Pensó que ocultando evidencias lograría la impunidad para ambos”, señaló la jueza.

Durante el juicio oral y público, se comprobó que el arma utilizado para matar a Verónica Gariazu, fue un revólver calibre 32, precisamente la que fue vendida por Vergara a Ninfa Morales, 30 días antes de lo ocurrido.

LA BOLSA NEGRA

Juan Carlos Vergara, declaró que en la tarde de aquel viernes 10 de octubre, día del crimen y presumiblemente posterior a la muerte de Verónica Gariazu, Ninfa Morales lo llamó por teléfono, para que este vaya en busca de la acusada, en las inmediaciones de donde fue hallado el cuerpo sin vida de la víctima. Al llegar hasta el lugar indicado, Morales entregó una “bolsa negra” a Vergara para su resguardo, según el guardia.

Recién al día siguiente, Juan Carlos, supo que Ninfa estaba siendo por homicidio, momento en que se percató del contenido de la “bolsa negra”, en cuyo interior se encontraban las pertenencias de Gariazú y el arma con que fue asesinada.

El tribunal señaló que no existió complicidad del guardia para cometer el hecho. “Si Juan Carlos Vergara, ya estaba de acuerdo y estaba en relación de complicidad con Ninfa Morales, por qué ella se tomaría el trabajo de cargar con las evidencias y caminar por más de mil metros, hasta donde fue por ella Vergara”, refirió Flores Negri.

Finalizó explicando que por miedo y falta de conocimiento , Vergara no comunicó de las evidencias a las autoridades policiales, hasta que allanaron su vivienda, lugar donde él decide colaborar con la policía y confesar dónde ocultó las pertenencias de la víctima y el arma de fuego que le vendió a Morales.

JUSTICIA A MEDIAS

María Teresa Escobar, madre de la víctíma, no quedó conforme con la sentencia del tribunal y refirió que los años otorgados a prisión a Ninfa Morales, fueron muy “pocos” para el crimen cometido y dijo que lastimosamente la justicia paraguaya, siempre es a “medias”.

En cuanto a Juan Carlos Vergara, señaló que fue utilizado por Morales y que su único pecado fue no haber colaborado desde el inicio con la investigación.

El Ministerio Público representado por las fiscales María Lujan Estigarribia y Cynthia Espínola, habían solicitado 25 años de prisión para Ninfa Morales y 10 años para Juan Carlos Vergara.