Un policía detenido por asesinato de empresario

El detenido es hermano del supuesto sicario. Foto: Captura de pantalla.

Un efectivo policial quedó detenido este lunes como uno de los supuestos involucrados en el asesinato del empresario Diosnel Vera. También detuvieron a una mujer, pareja sentimental del supuesto autor moral del hecho.

El policía fue identificado como Pastor Silguero Añasco, hermano del supuesto autor material del hecho, Juan Silguero Añazco (39), chofer de una ambulancia del Instituto de Previsión Social (IPS).

La fiscal Evelyn Casse Jiménez, informó a Noticias Paraguay, que descubrieron cruces de llamada entre Pastor Silguero y Eduardo Rojas.

Para la fiscal, algo más que lo involucra en el hecho es la actitud evasiva que en todo momento mostró. “Cuando yo le llamo no me atiende, cuando me pide que se presente a declarar se niega”, relató Jiménez.

También fue detenida Sonia López, pareja sentimental de Eduardo Rojas, quien fue detenido más temprano y sindicado por los investigadores como el autor moral del asesinato.

La historia como móvil del crimen

Casse Jiménez detalló cuáles son los pasos que se siguieron en la investigación, que los llevó a manejar la hipótesis de un posible móvil del crimen, que sería por un ajuste de cuentas.

Diosnel Vera, además del negocio de venta de automóviles y motocicletas, sería usurero. Así fue como le prestó una importante suma de dinero a Rojas, quien adquirió un terreno de valor aproximado de casi USD 1.500.000, compuesto por dos fincas y 11 lotes.

Vera seauto transfirió cuatro lotes como garantía del préstamo, además le solicitó al propietario del terreno un poder especial para vender el inmueble en caso de ser necesario.

Llegada cierta fecha, Rojas se presentó junto a Diosnel y ofreció cancelar la deuda pendiente, sin embargo, el fallecido se negó a recibir el pago alegando que ahora tenía una nueva cuenta que ascendía a G. 500 millones más

Explicó que él adquirió la deuda de una mujer de nombre Marizza, a quien supuestamente Sonia López, pareja de Rojas, había estafado. La nueva suma que Rojas debía pagar ascendía a G. 300 millones más de lo establecido.