Mas o menos honesto

Por Estela Valdés (*)

El Editorial del diario abc del pasado domingo 22 de enero dice “La dictadura le enseño a robar al paraguayo” y es absolutamente cierto: enseño a robar, a ser condescendiente, a aceptar como normal el enriquecimiento ilícito, el engaño, la manipulación y el adulo.

Hace 28 años cayó el dictador Stroessner, pero no el sistema, este se mantuvo con otro nombre; pasó a llamarse democracia el sistema en el que aquellos que están en el poder hacen uso indiscriminado de los bienes del Estado y de los fondos públicos, favoreciendo a sus familias, sus amigos y sus amantes.

Estamos tomados por la corrupción, rodeados y sometidos; tanto que ponemos niveles de honestidad, tipo “yo esto nomas hago” si son planilleros con un sueldo de tres millones nomas, o “ahora nomas porque estaba apurado”, cuando pagó una coima para agilizar algún trámite.

En una campaña por televisión muestra a un hombre que se sienta a la vereda en camisilla y short, cuando pasa un conocido y le pregunta si está de vacaciones y él contesta que no, “me voy a marcar y vengo a casa tranquilo”, enseguida abre el diario y con un gesto negativo comenta “desastre esta nuestro país”….

Se es honesto o no se es, no se puede ser más o menos honesto, como no se puede estar más o menos embarazada. Los sueldos y beneficios se pagan con dinero público, con el dinero que todos aportamos y esperamos que eso se traduzca en escuelas, profesores, hospitales y médicos, en rutas seguras y oportunidades para todos.

Sin embargo se utiliza para pagar a planilleros, grandes salarios a niñeras y empleados de senadores como el caso de Víctor Bogado, senador colorado y el sonado caso de la niñera de oro, que a propósito no le afecto en lo más mínimo, sigue igual como si nada, y esto es robo, pero como no se castiga, no hay razón para dejar de hacerlo.

De parte de ellos, de los legisladores no vendrán los cambios, sin importar el partido político al que pertenezcan, sean hombres o mujeres, ninguno de ellos está interesado en que las cosas cambien, a ellos no les conviene y por lo tanto no lo harán.

Con grandes discursos, o llamándose de asesinos y bandidos entre sí, nada hacen para poner fin a la corrupción reinante y menos pelean por mejorar los presupuestos de salud y educación donde radica nuestra mayor debilidad.

Se fomenta la mediocridad, se avala el robo, se garantiza la impunidad, esa es nuestra realidad, y si queremos que esto cambie, empieza depender de nosotros, de los paraguayos de bien, y no somos pocos.

Publicación autorizada por la autora.

(*)  Radio Ypane fm 104.3 Concepcion, Conduccion central de la mañana “Cafe Express” 7 a 11 lunes a viernes, sabados de 9 a 12hs.