Nacional Querido grita en las alturas.

La Academia llega a la final de Copa con sed de gloria

Nacional completa la obra en el Centenario y pese a caer por 1-0 con tanto logrado por Adrián Luna, se clasificó a la final de la Copa Libertadores de América por primera vez en su historia.

Este martes, un día consagrado para la posteridad, el conjunto albo dejó la piel sobre el césped del mítico Centenario para redondear una campaña fabulosa que inició a comienzos de año con el diminuto sueño de superar la fase de grupos.
El Trico no solo pasó a octavos, sino que la ilusión se fue agigantando por el camino. Y hoy, después de un partido bravísimo ante el Defensor Sporting y tras caer por 1-0, se ubica por primera vez en sus 110 años de vida institucional, nada menos que en la final de la Copa Libertadores, el torneo más importante del continente a nivel de clubes.
El gol del local hizo Adrián Luna pero el conjunto tricolor se multiplicó en defensa para salvar el arco en varias oportunidades. Una actuación descomunal de Nacho Don y una defensa eficiente fueron los ejes centrales de la clasificación.
EL PARTIDO. Nacional vivió minutos de agobios en el estadio Centenario frente a Defensor Sporting que imprimió gran dinamismo en zona de ataque con un tridente conformado por De Arrascaeta, Olivera y Risso. La Academia se resguardó atrás con todos sus hombres y no pudo poner en práctica su repertorio de siempre porque instaló como estrategia el contragolpe que no le salió.
Sin peso en la ofensiva y sin que los volantes encimen a tiempo a los creadores de la Violeta, Nacho Don mostró solvencia inaudita para quedarse con pelotas hirientes y de paso transmitir seguridad a los suyos. Así antes de los 5 minutos, el argentino evitó un autogol de Silvio Torales y más atajó bien el cabezazo de Malvino y el tiro de Arias.
Con el correr de los minutos, el equipo de Gustavo Morínigo se fue despojando del nerviosismo y pudo estirar un poco sus líneas hacia el campo rival para entrar más en contacto con el balón. Pero en 32 minutos, Martín Campaña solo trabajó para atajar el remate lejano de Orué, después como todo el equipo se dedicó a la obstrucción, el plan primario hasta para Julián y Montenegro.
El conjunto charrúa quiso acortar distancias y empezó a bombardear la retaguardia con balones aéreos que los zagueros optaron siempre por lo simple: el despeje largo o el tiro de esquina. Leonardo Cáceres se erigió en baluarte con Piris en el corazón de área, pero Torales y Melgarejo no pesaron por lo que Marcos Riveros descolló en la zona media.
El partido fue más denso que bello, típico de una noche de copa y más de un juego tan relevante como una semifinal. El Tricolor usó las piernas para defenderse y así Defensor contó con  poco espacio para herir la última línea. A los 40 minutos, De Arrascaeta tuvo la más clara pero Don, con una fantástica estirada mantuvo el arco en cero y repelió el infierno en el Centenario.
La complementaria empezó plagiando las acciones del primer tiempo. El cuadro uruguayo cambió de cartas y prescindió de Cardaccio por Luna, que en poco tiempo rindió sus frutos. El peligro seguía latente tras un potente disparo a tres dedos de Olivera que pasó lamiendo el palo y otro menos peligroso de Gedoz.
Nacional hizo caso omiso a la advertencia y a los 55 minutos cayó el murallón tricolor. Raúl Piris despejó corto y al medio, De Arrascaeta ganó la línea y Luna, recién ingresado, metió como un cuchillo la pelota a la red para asestar un golpe duro al cuadro paraguayo.
Morínigo metió mano en el equipo y mandó a la batalla primero a Fabián Balbuena por Julián, y después Zorro sustituyó a Brian Montenegro. El compromiso siguió al mando absoluto de la violeta y de milagro no cayó el segundo porque Don salvó el arco ante Gedoz y en otro el palo se alió con el arquero tras un remate De Arrascaeta, el jugador más temible del local.
Nacional sufrió porque entró a defenderse ante un equipo que maneja muy bien el balón. El Tricolor palideció en el Centenario porque el nivel estuvo lejos al juego de ida en el Defensores. De igual manera pudo sobrevivir a los peores momentos y sacar el partido adelante.
La escuadra de Gustavo Morínigo jugó a defenderse, luchó como nunca y también sufrió, porque una final de América se consigue a un precio alto y se justifica con grandes esfuerzos. Nacional Querido demostró que un equipo que tiene hambre de gloria no se conforma y por esa razón primaria se ubica en la final de la Copa Libertadores de América.